miércoles, 8 de abril de 2009

La publicidad de las normas


¡Hola!

Espero que os estén yendo bien estas vacaciones de semana santa, la verdad es que yo no estoy haciendo gran cosa en parte para reservarme de cara a el viaje de fin de carrera. ¡Me voy el domingo a México! Al principio nos pareció una oferta bastante razonable, aunque corre el rumor de que al final serán 5.000€ por tres días. Y encima dicen que lloverá. Nah, es broma, la verdad es que estamos bastante expectantes. Más aún teniendo en cuenta que si todo va como está previsto yo a partir de septiembre, y por un periodo de entre 2 y 3 años, no voy a tener ningún tipo de vida social/afectiva. A ver cómo se desenvuelve el tema.

Bueno, ya hacía días que os tenía abandonados. La verdad es que no ha sido tanto por falta de tiempo como un poco por falta de ganas y de ideas, aunque al final he dado con lo que yo creo que es un buen tema. Un tema que me interesa vaya, que a efectos del blog ya nos vale: la publicidad de las normas. Ya perdonaréis que esté así en plan abstracto, pero son las cosas que se me pasan por la cabeza después de estos 4 años, en cierto sentido son los hilos conectores de tot plegat. Anem a pams.

Un principio fundamental de cualquier sistema jurídico es el de que las normas sean públicas, o lo que es lo mismo, que la gente las pueda conocer. Imaginad que de repente os juzgan por llevar una camiseta azul y os hacen pagar una multa. ¿Cómo ibais a saber que no podía uno ponerse una camiseta azul si era imposible saber que existía la ley? Este principio, junto con otros como el de la prohibición de retroactividad y el de motivación de las leyes, sentencias y actos administrativos sirven fundamentalmente para asegurar que el poder público (del que ya hemos hablado) no haga lo que quiera, cuando quiera y como quiera (vid 9.3 CE). Qué menos que hacer que la gente pueda leer la norma antes de pedirle que la cumpla, ¿no?

Esto enlaza con una de las funciones básicas del Derecho: motivar las conductas de las personas que están sujetas al mismo. Sin entrar en debates de filosofía del derecho (ya sabéis dónde acaba ese camino), podemos decir que conducimos por la derecha, pagamos impuestos o votamos en las elecciones a causa del derecho. Claro, si nadie puede saber qué dice el derecho es difícil saber qué hacer, si conducir por la derecha o por la izquierda. Por esto es importante la publicidad de las normas.

Ahora bien, pensemos sobre esto con un poco de espíritu crítico. ¿Realmente importa tanto la publicidad de las normas? ¿Cuántos de vosotros (sin ánimo de ofender) lee el Boletín Oficial del Estado para ver qué novedades trae? La grandísima mayoría de la gente no tiene ni idea de qué ley se aplica a un caso u otro, aunque de hecho no importa. Dice el artículo 6.1 del Código Civil que "la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento". Tal cual. ¿Cómo se come esto? Si os soy sincero ni yo lo tengo muy claro... Me imagino que la idea es que garantizando la publicidad te aseguras de que de alguna forma u otra los destinatarios de la norma reciben la información (dile periódico, dile reunión, dile boca-a-oreja), de manera que después no pueden hacerse los locos.

Cuanto más lo pienso, más opino que es verdad que todo lo del principio de legalidad y el legislador racional son patrañas y que deberíamos volver al sistema anglosajón, en el que lo que importa es la justicia del caso concreto y la guía fundamental es el precedente. Esto merece un post por si mismo, aunque ya dije algo antes si mal no recuerdo. Seguiremos tratando el tema, no sufráis.

Si no nos vemos en el concierto del viernes (Will Spector en la sala Monasterio, seh!!), nos vemos a la vuelta de Riviera Maya!

A cuidarse!